6 de abril de 2014

Educar en la frontera

Quizás, la etapa más importante de la vida, para el desarrollo de la identidad, la inteligencia, el lenguaje, las relaciones sociales, la moral y la ética, sea la más infravalorada, la menos conocida, la más desconsiderada.
Efectivamente, la primera infancia es la etapa más determinante de nuestra existencia. Por tanto, no es baladí la educación que generamos en estos primeros años de nuestras vidas.
Podemos crear cerebros simples en nuestros chicos y chicas. Para ello sólo tenemos que transmitir verdades absolutas, obligar a asumirlas, premiar su obediencia y castigar la rebeldía. Por el contrario, podemos crear seres complejos, generando autonomía, desarrollando pensamiento, creando situaciones problemáticas, obligando a resolver los conflictos y alentando la duda permanente. Eso sí, siempre necesitamos de estabilidad emocional para soportar la incertidumbre que el desafío de pensar nos genera y nos pone en entredicho.
Por tanto, lo primero es dar seguridad, después, crear incertidumbres. Ese es el camino del crecimiento personal que posibilita el deseo de aprender.
Ya se sabe que nacen mariposas impedidas si las ayudamos a salir del capullo. Ya sabemos que el esfuerzo por salir de tan difícil habitáculo genera la capacidad de volar.
Voy a utilizar un concepto algo difuso para delimitar el estrecho espacio en el que transita la educación: la frontera. Justo en ese límite impreciso es donde diariamente nos movemos los educadores. Continuamente estamos negociando dónde están los límites, siempre difusos. Los niños y niñas que están dentro del redil no son libres, están sometidos. Los que están fuera están locos. En educación, debemos movernos en esa frontera que invita a la incertidumbre de pensar en cada momento si hacer algo o no, si cumplir una norma o rebelarse, en un equilibrio constante que requiere de un esfuerzo emocional y mental permanente.
Es la negociación en la frontera la que educa: cómo aceptar la trasgresión, cómo gestionar los conflictos, cómo enriquecerse con la diversidad, cómo casar el deseo con el deber, cómo gestionar los desajustes emocionales, cómo conciliar lo que siento, lo que pienso y lo que hago.
 Alcanzamos la madurez cuando relativizamos nuestros propios pensamientos, cuando somos conscientes de que la realidad no coincide con nuestros sentimientos, cuando confrontamos nuestras ideas con el otro, para ponerlas en entredicho, para relativizar nuestra verdad egocéntrica.
Porque lo que nos hace humano es, posiblemente, pasear por ese estrecho camino de la incertidumbre, el conflicto y la duda permanente.
Acabemos, de una vez por todas, con las verdades absolutas, con el estímulo-respuesta, con el pensamiento simplista y con los trasnochados nacionalismos mentales. Seamos, pues, educadores fronterizos.


Cristóbal Gómez Mayorga

Dudando de forma permanente. 

30 de noviembre de 2013

LA MIRADA QUE EDUCA

Mirar a los ojos. Difícil tarea. Probad, si no. Mirar a los ojos es mirar al alma sin contemplaciones. Es un reto difícil, pero necesario de los educadores. No hay alternativa. Ni los textos didácticos más sofisticados, ni los programas informáticos más modernos, ni los proyectos educativos más innovadores, pueden sustituir una mirada profunda. Porque los ojos son taladradores que hacen agujeritos en el alma del mirado, y penetra dentro, muy dentro, en todo su ser. Y es por eso que educar es hurgar con la mirada, adentrarse muy hondo, hacerse camino hasta lo más profundo y crear un huequito en las entrañas de nuestro alumnado. Aunque nos empeñemos una y mil veces en explicar con la voz, que atraviesa los oídos sin apenas detenerse un instante en la mente, la mirada vale más que mil palabras.
Primero vemos al otro con deseo y ayudamos a construirlo. Luego, una vez construido, miramos hacia el mundo. Y el otro, urgido por nuestra mirada, ve y va hacia donde miramos. Es así cómo el camino de lo mirado se convierte en el sendero de lo educable. Y es que nos construimos con hilos de miradas. Tejemos una trama de vínculos con agujas de ojos profundos. Y esa mirada amorosa sostiene el atrevimiento del que conquista el mundo, al mismo tiempo que se conquista a sí mismo y se construye como ser humano.
El gran ojo, el famoso triángulo, el ojo de Dios, no es más que el ojo del que educa, y esculpe humanidad en el barro de la infancia. Y es esa mirada la que crea, a partir de unos ojos deseosos, a un ser humano, a una futura persona. La biología se torna en nada sin ojos ávidos que vislumbren el futuro de la niñez.
Porque con la mirada se mata, con la mirada se humilla pero, también y sobretodo, con la mirada se ama y se educa.

Cristóbal Gómez Mayorga




20 de octubre de 2013

LA DUDA PERMANENTE


"El guardapolvo los protegía de los agujeros; no veían nada, aceptaban lo ya visto por otros, se imaginaban que estaban viendo. Y naturalmente no podían ver los agujeros, y estaban muy seguros de sí mismos, convencidísimos de sus recetas, sus jergas, su maldito psicoanálisis, sus no fume y sus no beba..."
Julio Cortázar: "El perseguidor".

En los tiempos complejos y difíciles en qué vivimos, poca gente tiene la valentía de admitir su vulnerabilidad. Muchos buscamos las respuestas verdaderas, las soluciones definitivas, las verdades absolutas.
No hay mayor ignorancia que la creencia de que se tiene la verdad. Una verdad orgullosa que se impone, porque no admite ni el más mínimo de los peros amenazantes. Una verdad infantil, que extraña el bienestar absoluto del vientre materno.
Reivindico llevar la duda a cuestas a diario y compartirla con todas las dudas que pesan sobre la humanidad. Esa duda incómoda que nos desequilibra diariamente, con la que es imposible nadar sin miedo a ahogarse.
Y es que tenemos un inmaduro cerebro racional que, viéndose impotente para comprender nada de lo que nos ocurre, se viste de orgullo y prepotencia para dar coherencia a las sinrazones de lo que sentimos en cada momento. Es un mecanismo de defensa que nos protege: la razón busca, constantemente, sin conseguirlo, dar coherencia a lo que, diariamente, de forma confusa sentimos. Es una solución evolutiva que los seres humanos desplegamos para no sufrir de locura.
Y cada vez más, en la escuela, como en todos los ámbitos de la vida, buscamos verdades que nos libre de la incertidumbre, inherente a la existencia.
Y nadamos con el salvavidas del libro de texto, con las libretas de dos rayas que controla y sostiene el pensamiento escrito, con las tareas para casa que elude responsabilidades, con el castigo permanente en el que proyectamos nuestras carencias, con la justificación constante de lo que hacemos a diario.
Todo, por no admitir nuestra ignorancia, por no aceptar nuestras limitaciones, por considerarnos responsables de todas las consecuencias de nuestro tanteo vital, por no asumir la duda como compañera inseparable y necesaria.
Estamos necesitados de una cura de humildad. Para aceptar la incertidumbre, la duda y la ignorancia, para no asumir toda las demandas, para hacer lo que está en nuestras manos, que no es mucho, aunque es bastante, para dejar que la vida fluya, lentamente, por donde, aunque no queramos, tiene que fluir.

Xtóbal

30 de septiembre de 2013

NOTAS PARA UNA TESIS IMPOSIBLE SOBRE HANDICAP EN LA INFANCIA

"Es fácil de explicar, sabes, pero es fácil porque en realidad no es la verdadera explicación. La verdadera explicación sencillamente no se puede explicar."
Julio Cortázar: "El perseguidor".

. Hace tiempo tuve a un alumno con mutismo selectivo, así rezaba el diagnóstico, al que se pretendía curar con técnicas logopédicas en una habitación aislada. ¿No se produce más aislamiento, baja autoestima, cierto rechazo por parte de los compañeros, etc., sacando a estos alumnos de la clase? Sólo tuve que dejarlo jugar y expresarse por otros medios para que en poco tiempo sus labios comenzaran a mostrar sus deseos.
. También aprendí mucho sobre un alumno de infantil diagnosticado con TGD por una reconocida especialista en autismo y el tercer año de escolarización fue dado de alta y ¿desapareció el síndrome? Yo creía que era algo biológico para toda la vida. Ah, ya sé, estuvo mal diagnosticado. ¿No sería mejor pensar que sabemos poco sobre la evolución de niños tan pequeños?
. En cierto colegio con alumnado desfavorecido social y económicamente se realizaba, como principal tarea, programas de desarrollo de inteligencia, a través de fichas de adiestramiento de capacidades básicas. ¿Es que, acaso, la pobreza es debido a una falta de capacidad mental y aumentando ésta se soluciona aquella? ¿Se puede aumentar la inteligencia en la vacío, sin contenidos, sin tomar conciencia?
. Desde la asesoría externa de orientación no se suele preguntar qué necesidades se tienen en los centros escolares, sino que se imponen programas ya preestablecidos. ¿Es, acaso, el maestro un mero técnico aplicador de programas? ¿No sirve lo que opinan los profesionales que diariamente lidian con la realidad? ¿No son importantes sus aportaciones?
. Desde los equipos de orientación vienen a ciertos colegios personas con criterios científicos y educativos tan diferentes que un asesor puede decirte que los test de inteligencia están desfasados y al tiempo, la psicóloga del mismo equipo le hace test al alumnado. Contradicciones del sistema.
. Los diagnósticos y los programas reeducativos que se hacen desde instancias de apoyo a la escuela van siempre dirigidos a los niños y niñas individualmente. ¿No existe deficiencias didácticas?, ¿no es la clase un "nicho ecológico", un ámbito social con una cultura específica?, ¿no existe posibilidades de tratamiento en las variables organizativas: coordinación de profesionales, tutorías, metodologías del aula, orientación a familias, etc.
. El diagnóstico estaba realizado, no había solución posible; sus hermanos mayores así lo avalaban; todos habían pasado por la educación especial, la logopedia o el apoyo:
"Ya se sabe, viven en el campo aislados, su madre tampoco se comunica demasiado, tienen baja autoestima, están socialmente desfavorecidos; además parecen tener algo innato que no se sabe muy bien que es,..."
Seguramente, yo estaba equivocado, ya que el diagnóstico estaba avalado por la ciencia. Pero no hice caso de las recomendaciones y la traté como si fuese normal: no dejé que saliera a rehabilitación terapéutica, le exigía como a todo el mundo, le regañé cuando se comportó mal y la traté con cariño y respeto como a los demás.
En seis meses acabó haciendo teatro en público, como los demás, haciendo recados en el colegio, como los demás, pidiendo lo que necesitaba, como los demás, jugando con sus compañeros y compañeras como los demás.
Seguramente yo estaba equivocado, ya que el diagnóstico..., pero ella fue tal como yo, equivocadamente la soñé: como los demás.

Cristóbal Gómez Mayorga
Aprendiendo sobre Pedagogía Terapéutica.



19 de agosto de 2013

UNA ESCUELA PÚBLICA Y DE CALIDAD

(Resumen de la ponencia en Las Jornadas de Educación Infantil, Axarquía 2013) Cristóbal Gómez Mayorga


Un mantra resuena una y mil veces en todos los discursos pedagógicos de nuestro tiempo: “una escuela pública y de calidad”. Pero no todo el mundo entiende lo mismo por “pública” y mucho menos por “calidad”.
En primer lugar es imprescindible distinguir entre lo que proclamamos y lo que hacemos. En un mundo en el que el discurso ha sustituido a la realidad se hace necesario, más que nunca, establecer esta diferenciación:
“Las teorías declaradas, verbalizadas, y las teorías en uso, el conocimiento en la práctica, de cada individuo, constituyen universos relacionados, complementarios, pero independientes y a veces discrepantes” (Chris Argyris).
1.- ¿Qué es una escuela pública?
La escuela pública es la que acoge a todas las personas, independientemente de su cultura, origen, sexo, religión o dificultades. Pero acoger no es sólo un imperativo legal, sino unas disposición. Una institución pública es la que crea vínculos afectivos entre toda la comunidad y desarrolla estrategias organizativas, temporales, espaciales, comunicativas y de participación para que todas las personas se sientan partícipes y vinculadas emocionalmente.
La escuela pública es la que plantea una pedagogía de las relaciones y de la participación, porque es en la convivencia con los demás donde nos vamos educando.
La escuela pública acoge a todas las personas con sus diferencias porque ve la diferencia como un valor, porque sólo viviendo la diferencia aprendemos a respetarla, porque el desarrollo de la inteligencia se produce cuando nos paseamos por las mentes de los que son diferentes.
La escuela pública es la que plantea metodologías integradoras, aprendizajes cooperativos, actividades abiertas y múltiples para desarrollar las capacidades de cada una de las personas, independientemente de sus peculiaridades sociales, culturales o intelectuales. La escuela pública es la que se compromete con el medio ambiente, con los pueblos más desfavorecidos, con las personas con dificultades, propicia la participación de toda la comunidad educativa y educa en valores de respeto, solidaridad, empatía, cooperación, ayuda, coeducación, solidaridad y amor.
La escuela pública responde a las necesidades e intereses del mundo en que vive y se constituye en vehículo cultural del lugar que habita. Es la escuela del pueblo y para el pueblo.

2.- ¿Qué es una escuela de calidad?
La complejidad del concepto de calidad ya lo apuntó la UNESCO en el Education of All, Global Monitoring Report, 2005, subtitulado: “El imperativo de la calidad”. En este documento subraya la pluralidad de significado del concepto de calidad y distingue entre paradigmas humanista, conductista, crítico, economicista, etc. Sólo dos ejemplos contradictorios para vislumbrar la polisemia del concepto:
La calidad economicista se caracteriza por un marcado individualismo y una obsesión por la eficiencia, la productividad, la competitividad, el pragmatismo y el eclecticismo. Conceptos provenientes de los campos de la economía penetran con fuerza los discursos educativos: privatización, rendimiento de cuentas, énfasis en resultados, mejora de la competitividad, medidas estandarizadas, procesos de acreditación internacional y calidad total, son sólo algunos de los conceptos que han migrado de la administración de empresas a la gestión escolar.
La calidad desde un paradigma humanista podemos verla en el libro de Santos Guerra “Las trampas de la calidad” en donde plantea que: “la escuela ha de estar basada en la superación de las desigualdades, el espíritu de justicia, el respeto a la diversidad, el desarrollo de la comprensión, de la crítica y del análisis” .
Una vez diferenciado los paradigma hay que tomar partido, porque la educación no es una ciencia positiva sino ética. Debemos decidir lo que queremos que sea. Y queremos que una escuela de calidad sea cálida. Una escuela de calidad es la que cuida cada rincón de la casa común. En la que no haya edificios sino hogares, no existan cierres sino aperturas, no rejas sino plantas, no cemento sino tierra, no grises sino colores, no bancas sino muebles,... Porque la escuela no debe ser una institución estatal sino el hogar de una comunidad educativa. Como dice mi amiga Ana Gallego “una escuela de calidad es la que tiene papel en los servicios porque eso tiene que ver con la dignidad de los seres humanos.
Una escuela es de calidad si desarrolla salud.
Una escuela de calidad es la que genera pensamiento.
Una escuela de calidad es la que da cabida a los sentimientos.
Una escuela es de calidad si provoca el deseo de aprender.
Una escuela es de calidad si deja jugar a la infancia, porque el juego es la actividad que construye a las personas.
Una escuela es de calidad cuando desarrolla la identidad individual y crea identidades solidarias.
Una escuela de calidad es la que pone límites. Porque los límites nos conforman. Pero los límites no son arbitrarios sino que señalan el  lugar de las demás personas.
La escuela de calidad implica metodologías abiertas, cooperativas, integradoras: asambleas, espacios ricos y tiempos libres, trabajos por proyectos, tareas integrales, actividades globales; espacios y materiales naturales, agua, tierra, animales, plantas, luces, madera, telas, texturas,… 
Una escuela es de calidad si crea arte, si disfruta con las manifestaciones culturales y desarrolla la expresión artística.
Una escuela de calidad es la que integra a toda la comunidad educativa, la que implica a las familias y se proyecta en la sociedad en la que vive. La escuela es de calidad si se enfrenta a los nuevos retos que el futuro nos repara. 
Además, la escuela de calidad debe plantear reflexiones introspectivas de sus agentes. Porque debemos analizar y afrontar desde donde educamos, ya que en gran medida reproducimos o proyectamos nuestras concepciones inconscientes. Educamos con lo que somos y no con lo que sabemos. Para mejorar la educación también debemos cambiar nosotros.
En definitiva, creemos que una escuela pública y de calidad es la que construye seres humanos con los elementos imprescindibles para la construcción de personas: la escucha, la mirada, la caricia y el amor. Porque nos hacemos humanos cuando alguien amado nos mira, nos escucha y nos acaricia. Una escuela pública y de calidad es la que trabaja y educa sobre tres grandes contenidos curriculares: el yo, los demás y el mundo. Lo dijo la UNESCO definiendo las tres competencias básicas:
§Descubrirse, comprenderse, amarse y autorregularse.
§Descubrir, comprender y amar a los demás.
§Descubrir comprender y cuidar el mundo.
La escuela pública y de calidad es la que hace evaluación educativa, no la que califica. Porque calificar es crear una perversa estructura vertical y fomentar el individualismo y la competitividad. Evaluar, en cambio, es profundizar sobre la comprensión para mejorar.
Una escuela pública y de calidad, en suma, es una escuela viva en la que puede vivir todas las personas del mundo.

Verano de 2013




15 de junio de 2013

El conocimiento por los suelos

Ya se está entregando en los colegios los llamados cheques-libros para adquirir los libros de textos que el curso que viene pasearán las futuras generaciones del siglo XXI por pueblos y ciudades de nuestra singular patria.
Una sustanciosa cantidad de dinero que las administraciones públicas gastarán (gastar significa consumir, estropear, roer, terminar, tirar,…) en un ritual sin sentido en estos tiempos que corren. Más de cien euros en papel que el alumnado deberá llevar sobre sus espaldas diariamente o, en el mejor de los casos, arrastrar en mochilas con ruedas, de casa al cole, del cole a casa.
Antiguamente el conocimiento se llevaba en la cabeza, luego se llevó en la espalda y ahora, se arrastra por los suelos. Vamos bajando el nivel.
El objetivo es que en cada trayecto pase algún conocimiento del papel impreso a la mente de la infancia mediante un ritual mágico llamado “los deberes”. Cientos de recomendaciones se harán eco de la necesidad de adoptar una postura correcta en este transporte para no generar problemas de salud en la espalda. Miles de palabras se gastarán en la necesidad de generar motivación para que el trasvase de contendidos del papel a la mente sea eficaz. Millones de euros se gastarán en revindicar el buen uso de los textos en pro de la igualdad de oportunidades, en la mejora del sistema, en la calidad de la enseñanza, en la ayuda a los más desfavorecidos, en que si galgos o podencos.
Y digo yo:
- Si con el dinero que cuestan los libros de textos de cualquier curso se puede comprar una tablet, en la que se encuentra esos libros más millones de libros más, gracias al milagro tecnológico que ha metido toda la información de la historia de la humanidad en un bolsillo.
- Si podemos sustituir los 15 kilos de papel, haciendo una buena acción al medio ambiente y a la espalda de la infancia, por el medio kilo, como mucho, que pesa cualquier dispositivo digital.
- Si la desmotivación de tareas memorísticas y repetitivas podemos sustituirla por tecnología de la información y  el conocimiento acorde con las necesidades y deseos de las nuevas generaciones.
- Si el presente y futuro inmediato de nuestros chicos y chicas está en la red y no en libros de textos anticuados, desfasados y desmotivantes.
- Si los libros de textos sólo existen en la escuela y los libros interesantes están en la vida…
¿Por qué no gastamos esos más de cien euros en una tablet para cada personita, en  vez de en libros de textos trasnochados? Pregunto.
Ganaría la educación, ganaría la infancia, ganaríamos en salud, ganaríamos el futuro, aumentaría nuestra eficiencia educativa,…
Perderían, eso sí, las editoriales trasnochadas, que se dan puñaladas para vender humo mediante regalos y técnicas de marketing despiadadas a costa de la infancia.
Con lo fácil que sería:
¿Queremos saber sobre las plantas? Internet nos repara mil y una informaciones para indagar sobre tan noble tarea.
¿Deseamos saber sobre animales? En las redes encontraremos todas las respuestas con magníficos vídeos en los que podemos sentir la emoción de una gacela huyendo de un león hambriento.
¿Queremos aprender sobre cualquier contenido? Miles de páginas webs nos ayudarán en el empeño.
¿Necesitamos hacer niños y niñas del siglo XXI? A navegar por la red para desarrollar seres curiosos y con deseos de conocimiento.
¿Queremos que nuestros niños y niñas disfruten de una maravillosa historia? Aquí sí necesitamos de libros, tendremos que enfrentarlos a un cuento editado en papel, en donde el ritual de pasar por cada página nos regala ilusión, comprensión, tiempo para la reflexión y asombro.
Aunque nos resistamos, pronto llegará el día en el que, a pesar de las políticas educativas y las rutinas escolares, la educación cambiará. No debemos de resistirnos, porque quizás sea tarde. La sociedad ya ha cambiado.


Verano de 2013

31 de mayo de 2013

El rabito de la a

El rabito de la a

Jornadas de Educación Infantil 2013 de La Axarquía. Una de tantas. En la mesa redonda final discutimos, como siempre, sobre cómo enseñar a leer y escribir. Que si constructivismo, que si de forma tradicional, con metodologías globales o analíticas. Que si la direccionalidad es importante, que si el rabito de la a,…
Y yo, como siempre, cuestionándome todo. Sintiendo contradicciones por doquier. Me pongo las gafas de mirar con perspectiva y planteo:
-         En La Edad Media, algunos monjes copistas eran analfabetos. Sólo sabían dibujar letras maravillosas sin saber lo que escribían. No era cuestión de que descubrieran lo que planteaban Platón o Aristóteles, en una época en la que pensar era un sacrilegio.
-         Uno de los mejores escritores contemporáneos es Jorge Luís Borge. Escribió muchas de sus obras cuando se quedó ciego. Parece que ser un maestro de la escritura no tiene mucho que ver con dibujar letras, sino más bien con contar historias de forma creativa.  
-         Cuenta Bettelheim en su libro Aprender a leer, que muchos judíos aprenden a descifrar las letras antes de ir a la escuela, de forma natural, porque han compartido con sus padres la lectura diaria de La Biblia. Y se han dado casos de niños judíos que leen con el texto al revés, porque miraban el libro sagrado, en el que sus padres leían, desde el otro lado de mesa.
-         Cada vez más, nuestros jóvenes escriben y leen en soporte que no es papel. La mayor parte de lo que se escribe se realiza con los pulgares en pantallas digitales. La totalidad de lo que se lee fuera de la escuela es letra de imprenta no enlazada. Hoy día, se ha sustituido la pinza de los dedos para coger el lápiz por un dominio endiablado de los pulgares para escribir mensajes de textos.
Es por eso que pienso que estamos perdiendo el tiempo en discusiones bizantinas, en si la dos rayas o una para escribir, que si en pautas o en folio en blanco, que si métodos globales o analíticos, que si el rabito de la a…
Que los niños y niñas de hoy aprenden a leer y escribir de otra manera es un hecho constatable.
Quizás el planteamiento actual de la escuela sobre la escritura debería ser el que siempre debió ser:
Se aprende a escribir escribiendo pensamientos de una forma narrativa y comunicativa. Se aprende a leer leyendo textos de la vida.

Cristóbal Gómez Mayorga


28 de febrero de 2013

10 IDEAS CLAVES. LA EDUCACIÓN INFANTIL. MARI CARMEN DÍEZ


Este es un libro de llaves y puertas. Llaves que abren puertas a la construcción de los futuros ciudadanos, a los educadores de la primera infancia, a la esperanza de una sociedad más justa y a otro mundo mejor.  
La función de la escuela consistente en dar llaves a los niños para que abran, por sí solos, las puertas de la vida. Cómo conseguir esas llaves tan prometedoras es el motivo de los tratados de pedagogía, de las diferentes leyes educativas, de cientos de debates y congresos en todo el mundo, de revistas especializadas y de toda la sociedad que anhela un presente saludable para su infancia y un futuro esperanzador para el mundo. Pues bien, este libro nos muestra 10 llaves que abren las puertas esenciales de la educación de la primera infancia.
Existen escuelas abiertas de par en par y escuelas herméticas, hay maestros que cierran puertas y maestros que las abren, pero los imprescindibles son los que dan las llaves, los que desarrollan autonomía, los que otorgan posibilidades de crecimiento. En este libro, Mari Carmen Díez nos muestra con maestría las claves de la educación infantil, porque ella es una maestra clave en la actualidad, una llave maestra.
Le proponen a Mari Carmen algo muy difícil, enseñar sus cartas, buscar las claves de una educación saludable y esencial en la primera infancia. Es un gran reto poner orden en su dilatada experiencia, en sus cientos de vivencias, en su extensa producción literaria, para comunicarnos, de forma sencilla y estructurada, lo más complejo de este mundo: la construcción de los seres humanos.
¡Dónde está la llave...!, como dice la canción infantil, es la tarea que le han encomendado. Buscar las llaves que abran las principales puertas educativas es buscar las claves de la educación. Es muy difícil buscar las claves que alumbran la esencia de la escuela. Es por ello que sólo alguien valiente y experimentada se atreve a mostrarnos luces que alumbren las incertidumbres de nuestra educación en tan sólo 10 claves. Y ella lo hace porque es una llave maestra, alguien que durante toda su práctica educativa nos ha ido regalando llaves-claves en cada uno de sus libros, en cada encuentro, en cada charla, en cada experiencia. Las llaves maestras abren todas las puertas, las puertas del alma de la infancia, las puertas del aprendizaje de los maestros, las compuertas de otra educación posible. Y este libro hace eso, darnos pautas sobre la educación de la infancia, regalarnos prácticas didácticas al profesorado de infantil y alumbrar el camino de una educación saludable para un mundo futuro.
El libro trata de abrir las puertas que nos llevan a ser personas saludables, solidarias, respetuosas, cultas y responsables. Estas puertas tienen cerraduras-preguntas y hay que encontrar las claves-llaves que las abran. Esta es la tarea de este libro: buscar las puertas esenciales y las llaves que las abren. Es un libro que se hace preguntas filosóficas y responde con prácticas cotidianas, un libro práctico reflexionado, un manual de experiencias pensadas.
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Con esta llave maestra ya podemos ir abriendo puertas para la vida, gracias Mari Carmen, amiga. Gracias por mostrarnos tus llaves, maestra.

Un trozo del prólogo del libro, para ir abriendo boca.
Cristóbal Gómez Mayorga

7 de enero de 2013

PROHIBIDO PENSAR



En la alfombra de mi cole, en la asamblea diaria, nos da, a menudo, por pensar. Y pensamos y pensamos sobre cualquier tema que nos llegue en forma de objeto, cuento, conflicto o entusiasmo. Y es que pensar es un deporte que se está perdiendo en la escuela, y en la vida.
Estamos, quizás, tan preocupados del cuerpo que, a veces, nos olvidamos de la mente. Cada vez hay más gimnasios y menos bibliotecas.
El poder, el sistema, o simplemente la inercia irracional se han apoderado del alma de la infancia y la ningunea de mil formas, para evitar, en lo posible, que sean personas “sentipensantes”, como dice Eduardo Galeano en su Libro de los abrazos.
Mediante el miedo, la infancia se encadena a cadenas televisivas, se encierra en escuelas infranqueables y se premia en parques de atracciones de cartón piedra con vivos colores.
Lo definitivo sería prohibir los niños y niñas de nuestras vidas. Es la única forma de evitar el peligro. Ya hay muchos colegios que no utilizan tijeras, ni punzones, para evitar accidentes, ni pegamentos para no provocar el consumo de droga; y es usual ver patios de colegios envueltos en cemento aséptico, en los que está prohibido subir a los árboles.
¿Cómo educar, entonces, en la autonomía?, ¿cómo aprender el autocontrol?, ¿cómo crecer en autoestima si no hay peligros que salvar?
En mi cole, los niños y niñas se comportan como niños y  niñas, como en todos los colegios del mundo, pero cuando cogen las tijeras o usan el ordenador saben que son objetos peligrosos, de mayores, de verdad. Y es ahí cuando crecen, cuando se crecen, cuando desarrollan capacidades adultas, cuando maduran a golpe de atención y de cuidado.
Eso se pierden los niños y niñas que parapetados en un cuadernillo de fichas y lápices de colorear, se les priva del asumible peligro. Porque el crecimiento se produce en el riesgo, en la aventura, en el peligro, en marcarse retos y superarlos.
Pero lo más grave es que, en muchos colegios, han prohibido pensar.  Y rellenan fichas y fichas sin sentido, sentados en sus sillas, sin articular palabra,  para evitar, en lo posible,  cualquier movimiento de neuronas amenazantes. Ese es el gran peligro. No vaya a ser que les de, en un futuro, por cambiar el mundo.

Pensando sobre el nuevo año.
Enero de 2013


28 de diciembre de 2012

ALMA DE PAPEL

Presentación del libro ALMA DE PAPEL de PACO ABRIL

Érase una vez… una oreja verde: La oreja verde del famoso poema de Rodari. Esa oreja que es capaz de oír el lenguaje de los niños y que poca gente posee. La encontré por primera vez en el libro de nuestra amiga Mari Carmen Díez “La oreja verde de la escuela”. Cuando le escribí agradeciendo esa maravillosa obra, que me había convertido en maestro, me contó que no sólo ella poseía era oreja mágica, y me puso en contacto con un tal Paco Abril. Otro privilegiado que, semana tras semana, ponía su oreja verde al servicio de los niños y niñas de Gijón, y lo plasmaba en el suplemento dominical del periódico La nueva España. El destino quiso que muchos suplementos dominicales viajaran de norte a sur y llegaran a mis manos. Aprendí mil y una ideas para mi tarea educativa. ¡Lo que es la vida!, ahora tengo la oportunidad de darte las gracias, Paco, por todo lo que me enseñaste.
Luego fuiste responsable de que viniera a Málaga una exposición sobre un cuento maravilloso titulado Juul, un muñeco de madera que se destruía en cada insulto, y que sólo el amor de una niña lo componía de nuevo, y lo convertimos en un símbolo de paz y convivencia. También nos presentante a Elmer, un elefante multicolor que nos ayudó a aceptar la diversidad y que, desde tu atalaya cultural, supiste recrear con mucho imaginación para que penetrara, sin esfuerzo, en el alma de la infancia.
Y luego vinieron otros cuentos, los tuyos, que han tomado vida en nuestras escuelas. Como Resdán, ese monstruo que salió del dibujo de Andrés para apaciguar su alma, y que nos motivó para jugar con nuestros nombres y sacar el monstruo que todos llevamos dentro. Y qué de decir de ¿Sois vosotros los Reyes Magos?, que cada Navidad trabajamos en clase y nos ayuda a guardar nuestros pesares en la caja “quitapenas” o a viajar, con la imaginación, en la alfombra mágica. Luego viniste a Málaga y nos regalaste “La niña de la luna”, que ayudó a construirse a una chica invisible que tenía en mi aula. Muchos de estos cuentos los hemos trabajado en mi escuela y se han convertido en narraciones mitológicas, en cultura viva.
Las personas no están compuestas de células, éstas sólo forman organismos, sino que se construyen de narraciones, como afirma Eduardo Galeano. Y tú, has sabido narrar de forma magistral para ayudarnos a construirnos.
Gracias, Paco, porque has trazado puentes entre la literatura y el alma de la infancia. Has hecho mucho por la alfabetización y la cultura de los niños y niñas de este país. Ya sabes que un cuento es un tesoro y las letras sólo son llaves que abren esos cofres. Ese es el secreto del aprendizaje de la lectura. A ver si los maestros y las maestras nos vamos enterando.
Los cuentos tienen poderes, lo aprendí de ti. Ya se sabe que un cuento plantea conflictos existenciales de la vida y nos ayudan a construirnos como personas. Y tú has sabido crear cuentos porque descubriste el secreto: trazar lazos desde lo simbólico, que es el lenguaje de nuestra mente, hasta la prosaica realidad.
Ya sé que vienes a presentar tu nuevo libro, ahora hablo de él. Pero no podía perder la ocasión de darte las gracias por tantos regalos. Especialmente por el que me hiciste un buen día: el cuento “La pregunta del cuco”. Tú y yo sabemos por qué.
Este año he recibido el mejor de los regalos. Hace unos días me llegó a casa un sobre con un lacito lila. Dentro había un tesoro, tu última creación: Alma de papel. Alma, al fin y al cabo.
Sólo alguien como tú, con una oreja verde, es capaz de oír hasta lo que dice la diminuta hoja de un papel. Llevas tanto tiempo escudriñando el alma de la infancia que has conseguido ver lo nunca visto y narrar sus historias.
Esta vez desnuda tu prosa y haces poesía del alma, del alma del papel. Y el alma era diminuta y negra por fuera, y esencial y bella por dentro. Un libro que cabe en un bolsillo para llevarlo pegado al cuerpo, y al alma. Un libro para ver y leer, para pensar y soñar, para sentir y disfrutar. Un libro para degustar despacio en este mundo de prisas, para releer, para posarlo en la mejilla de noche, perdón, en la mesilla de noche y llevártelo puesto en los sueños.
Leí tu libro de un tirón, pero es de esos libros redondos, que cuando lo acabas siempre te quedan ganas demás, y, sin darte cuenta, ya estás otra vez en el principio.
Y es que has conseguido lo sublime: resumir lo esencial de la vida en un pequeño frasco de esencias. Eso es la poesía, según Juan Ramón Jiménez, desnudar la prosa, poco a poco, hasta dejarla en los huesos, que es lo que da sustancia. Sólo los sabios eliminan letras para decir la verdad.
Y qué decir de tus colages: desnudos de líneas, color, textura o matices. Sólo, el alma escondida del árbol que un día fue. Puro arte. Arte vivo, que habla enigmas, como todas las artes, pero que sólo tú, con tu oreja verde, pudiste oír lo que decían.
Mil gracias por hacernos soñar, sentir, disfrutar y jugar en cuerpo y alma, cuerpo de poemas y alma de papel.

Cristóbal Gómez Mayorga
Librería Luces, Málaga
Navidad 2012

24 de noviembre de 2012

EL APOYO PEDAGÓGICO

Apoyar es, sostener, proteger, auxiliar, soportar, amparar, defender, ayudar y compartir.

Este curso, por primera vez en mi vida docente, ejerzo de maestro de apoyo pedagógico al ciclo de infantil. ¡Menuda tarea! La mínima consideración en la escala profesional es, no obstante, una tarea difícil, necesaria e importante.

Aprender a ser humilde, un nuevo reto. Intentar ayudar, una encomiable labor.

Habitualmente, ha sido una actividad reservada para el último que llega al centro, para quien no tiene experiencia, para quien está demasiado cansado para soportar el gran esfuerzo que requiere tutelar un curso. Llevo más de 20 años sosteniendo un aula y necesité de ayuda, que no siempre llegó. Es por eso que tengo ideas sobre las funciones del apoyo pedagógico.

Creo que deberíamos asignar como persona de apoyo a alguien capacitada y experimentada para echar una mano a quien empieza, a quien necesita compartir sus tanteos en el aula, a quien tiene dificultades en llevar un grupo, a quienes necesitan compartir riesgos con alguien que le acompañe. También es importante el apoyo pedagógico para quien, aún estando experimentado, necesita que le solucionen todos los flecos del aula. Todo aquello que, aún siendo importante, requiere de tanta dedicación que, a menudo, tiene que abandonar el aula a la deriva: alguien que llora, otro que se hizo pipí, una pintura que volcó, agua en el suelo, un familiar que llega con un problema, el conserje con fotocopias, etc.

Pero para ejercer de apoyo pedagógico se necesita mucha humildad y mucho tacto. No podemos suplantar a quien ejerce la autoridad en la clase. Debemos ser personas invisibles que solucionan, sin estruendo, los problemas cotidianos de cada aula. Así, si alguien llora debemos saber consolar. Si alguien se hace pipí, podemos ayudarle a que se cambie, desarrollando la autonomía necesaria mientras aligeramos el peso de la tutora. Que alguien va más atrasado, le ayudamos con la tarea, con susurros cómplices, evitando interferir en la marcha de la clase. Si un chaval está enfermo o vomita, o sabe usted qué, estamos ahí para evitar que la maestra interrumpa las muchas actuaciones que se producen en el aula en cada momento. También podemos hacernos cargo del grupo mientras la maestra se dedica a ese claval necesitado de atención especial.

Otra labor importante es la de ser pareja pedagógica. Alguien con quien compartir dudas y experiencias didácticas, con quien aminorar la angustia de las mil decisiones diarias.

El apoyo es, por ejemplo, alguien que, a primera hora soporta los llantos, a segunda gestiona los pipis y ayuda en los desayuno, a tercera acompaña en la psicomotricidad si la tutora lo requiere, a cuarta hora canta y, a última, controla la salida del colegio, para compartir el último adiós a las familias.

Y no debemos olvidad que también es un excelente referente de apego para aquellos niños y niñas que no conectan demasiado con la tutora. O alguien que está siempre ahí para sustituir a la tutora cuando se produzca una ausencia inesperada.

Es por eso que, este curso, asumo el apoyo pedagógico, y quiero cambiar el concepto y convertirme en alguien que comparte, auxilia, protege, soporta, ampara, consuela, defiende y ayuda a mis compañeras de Infantil.

Otoño 2012

21 de octubre de 2012

REGLAMENTO DE CONVIVENCIA


Me escribe una compañera de infantil desde Navarra en el foro de mi web en los siguientes términos:

- Hola Cristóbal, soy Mary. En mi cole se empeñan en que hagamos un reglamento de convivencia también para las aulas de infantil, en el que aparezcan las consecuencias (castigos) de cada acto. Sin embargo, yo no estoy de acuerdo, considero que cada momento y cada niñ@ necesita una respuesta, siempre razonada más que impuesta. Por supuesto que hay normas, las que indica el sentido común... A mi me funciona así, pero desde la comisión de convivencia se argumenta que hay profesoras que no consiguen controlar a sus niños (sobre todo gente nueva en esto de infantil), y que si están las mismas normas y consecuencias para todos y todas escritas y aprobadas y las aplicamos igual (por ejemplo, a la tercera... te sientas cinco minutos), será más fácil.
¿Qué opináis?

Le contesto:
- Querida Mary:
Esto es una locura de nuestra sociedad, de nuestras escuelas burocratizadas. Ya sabes que a los chicos hay que educarlos, amarlos y construirlos como personas.
Los límites son necesarios en las relaciones humanas, pero se construyen en la convivencia del aula en función de la lógica de cada momento, del contexto, de las características de cada chico, de cada chica. No pueden prefijarse en función de conductas concretas sino de las características personales de cada cual, de sus necesidades, de su situación emocional y evolutiva.
Pero esto no lo van a entender los abogados. No saben nada de educación. Tampoco lo entenderán los que juegan a ser abogados y no saben mirar a los ojos de los niños y las niñas de infantil. Éstos necesitan de leyes, técnicas objetivas para gestionar el aula. No es que sean objetivos, sino que son objetos que no pueden-quieren implicarse ni comprender las relaciones humanas. Por ello, necesitan instrumentos objetivos para aplicar sin implicarse.
Quizás, lo más sensato sea no discutir. No lo van a entender. No malgaste tus energías en luchar con la gente que no conoce, ni entiende, ni ama la infancia. No van a comprender que las normas hay que construirlas juntos, que existe una lógica de la convivencia que genera actuaciones lógicas, que debemos construirlas en asambleas entre todos, a partir de los conflictos que se generen, provocando pensamiento, reflexión, escucha y diálogo.
Aunque lo suyo sería mandarlos a tomar.... FANTA. Je, je, je,…
BESOS.

P.D.: Puedes ven en mi web la actividad sobre el libro de las leyes:
http://cgomezmayorga.webcindario.com/4ANOS2010/constitu/constitu.htm

- Gracias Cristóbal, sólo decir en su descargo que no son mala gente (el equipo de mi escuela está muy implicado), pero necesitan seguridad, y quieren evitar problemas con compañeros que no saben qué hacer en sus aulas...
El curso pasado ya hicimos normas consensuadas, pero sin puniciones. Leeré tu libro de las leyes y te cuento. Bss.

- Querida Mary: Se me ocurre un decálogo de correcciones para el Reglamento de Convivencia ante conductas no deseables de los niños y niñas de Infantil:
- Si tira algo al suelo, lo recoge.
- Si pega a un compañero, pide perdón.
- Si dos compañeros se enfadan por el mismo juguete, para ninguno, hasta que decidan jugar juntos.
- Si no recogen los juguetes, no podrá jugar hasta que lo recojan.
- Si alguien está enfadado, lo besamos para que se le pase el enfado...
- Así, hasta diez consecuencias lógicas sobre comportamientos no deseados.
- El décimo podría ser:
“Cuando veamos a un compañero enfadado pensemos que tiene una pena. Busquemos la raíz de su pena y se le pasará el enfado”.
Cristóbal y Mary vía Internet.

Otoño de 2012

2 de septiembre de 2012

La pareja educativa


LA PAREJA EDUCATIVA
El curso pasado tuve a un estudiante de magisterio de prácticas en mi aula. En teoría, ellos vienen a aprender de mí, pero soy yo el que más aprendo. Este curso descubrí que la solución para muchos problemas de la educación infantil es La Pareja Educativa.
Mis programaciones eran reconocidas y valoradas de forma inmediata, aumentando mi autoestima y mi entusiasmo. Mis dudas las consultaba con él y se mitigaba mi angustia. Los proyectos se materializaban mientras le contaba mis pretensiones y él me escuchaba atentamente. Mis apreciaciones sobre el alumnado eran contrastadas por otra mirada que alumbraba nuevas perspectivas. En muchos momentos discutíamos sobre las posibilidades educativas del alumnado con dificultades o me invitaba a observar actuaciones que me pasaban inadvertidas. Diariamente me hacía sugerencias sobre posibles actividades.
Con él descubrí que los niños y niñas de infantil aprenden, sobretodo, en pequeños grupos. En el tiempo libre por rincones, mientras yo estaba atento al funcionamiento general del aula, él solía trabajar con un grupito pequeño. Y así surge, de forma natural, actividades y experiencias muy sugerentes difíciles de realizar por un solo maestro. Por ejemplo, cuando se nos murió el saltamontes, se fue al jardín con los que estaban interesados en el acontecimiento y lo enterraron, hicieron una tumba con flores y escribieron notas de cariño. Tras visitar el Museo Thyssen de Málaga, montaron un taller de pintura y exposiciones muy sugerente. Cuando algún acontecimiento interesante ocurría en el aula siempre requerían de su presencia para que lo grabara y dejara constancia gráfica. Así llegó a crear una carpeta en el ordenador del aula titulada vídeos de los animales de la clase, en donde se podía contemplar a nuestro sapo comiendo lombrices o la carrera que realizamos entre la babosa y el caracol. También dejó documentación gráfica de muchos proyectos, como las salidas por el pueblo o la siembra de plantas.
Ya no era el único adulto en el aula. Ahora podía compartir mis temores, conjeturas, dudas e ilusiones con alguien. Y es así como la ansiedad se fue disipando poco a poco, como la mente se abría al contrastar con otra mirada, como las ilusiones se contagiaban y compartían.
Al acabar el curso, Isidro, que así se llama mi práctico compañero educativo, me regala un libro de Alfredo Hoyuelo titulado “La ética en el pensamiento y obra pedagógica de Loris Malaguzzi”. Y sigo aprendiendo durante el verano con su lectura. Descubro que lo que habíamos experimentado durante el curso es lo que el gran maestro de la escuela de Reggio Emilia llama la pareja pedagógica. Os recomiendo formar parejas educativas con algún adulto que tengáis a mano (apoyo, auxiliar, limpiadora, conserje o práctico), para compartir, disfrutar y aprender de la compleja y gratificante tarea  educativa en excelente compañía.

Cristóbal Gómez Mayorga,
Verano de 2012  

27 de mayo de 2012

La escuela del deber versus la escuela del deseo



Una ola de conservadurismo inunda la educación. Los centros educativos se atiborran de leyes, de normas, de dictámenes y diagnósticos. Los libros de textos imponen verdades absolutas mientras alimentan al mercado. La asamblea de aula, que en otro tiempo fue centro de construcción del conocimiento, crea urticaria cuando se nombra en ciertos círculos conservadores. Las direcciones de los centros docentes pierden poder moral mientras ganan en prebendas burocráticas.  
Se oye a muchos voceros decir que no creen en la democracia en la escuela, en un intento de conquistar la autoridad perdida. No se trata de ser democráticos cuando se alienta la participación y se promueven las votaciones en la escuela, que también. Se trata de educar, y cuando se deja al alumnado decidir se alimenta la responsabilidad y se crea ciudadanos autónomos. ¡Es que no se enteran!
Existe una escuela en la que hay que obedecer, en la que se impone la verdad, y otra, en la que se potencia el pensamiento crítico, poniendo en entredicho las verdades absolutas. En una,  impera el dogma, en la otra, el espíritu científico y la filosofía.
Frente a la escuela de los exámenes está la escuela de la reflexión. Frente a la escuela del esfuerzo sin sentido, está la escuela en donde el esfuerzo merece la pena porque tienen sentido.
Frente a la escuela de los deberes, no es casual la palabreja “deberes”, hay una escuela del deseo.
Frente a la escuela de unos pocos, está la escuela de todos y todas.
Frente a la escuela de las fichas está la escuela de la dicha.
Frente a frente, dos modelos. Frente a frente, dos mundos futuros: el de la sumisión y la verdad absoluta frente al de la libertad, la responsabilidad y la solidaridad.
Existe la escuela de las certezas y la escuela de las incertidumbres. En la escuela de las certezas, los niños y niñas hacen deberes dentro y fuera del aula, deberes basados en repetir una y mil veces una tarea hasta que se grabe a fuego en el cuerpo, nunca en el alma, pura mecánica.
En la escuela de la incertidumbre los niños y las niñas hacen preguntas, una y otra vez, hasta desmontar las verdades establecidas, hasta ensanchar sus mentes buscando el infinito.
Estoy aprendiendo a navegar en la duda y la incertidumbre para crear una escuela que no acepta verdades indiscutibles. Estoy aprendiendo a desarrollar el deseo, la madre de todos los aprendizajes. Como estoy en una escuela inacabada, sigo aprendiendo, deseo seguir aprendiendo, y eso es lo que enseño.

Cristóbal Gómez Mayorga
En mayo, los borricos son caballos, de 2012

8 de abril de 2012

LA MARGINACIÓN DE LO DIVERSO


Ante la complejidad del aula, existen dos concepciones enfrentadas que gastan argumentos para imponerse una a la otra: la diversidad es riqueza o es una rémora en el proceso de aprendizaje. Siempre vi posibilidad en la diversidad del alumnado y en la complejidad de la vida. Las concepciones simplistas son falsas por definición, porque existe toda una gama de grises, porque la verdad tiene matices, porque la vida es compleja aunque nuestra mente intente simplificarla para poder comprenderla.
La posición desde la cual abordamos la diversidad alumbra las construcciones ideológicas que hemos construido del alumnado con necesidades especiales o de los niños y niñas con diferentes capacidades, ritmos de aprendizajes o peculiaridades.  Así, consciente o inconscientemente, en vez de indagar sobre tópicos como las diferencias culturales, las peculiaridades físicas o psíquicas de las personas, las metodologías educativas integradoras o no, la tendencia unificadora de las organizaciones educativas, la historia como determinante de lo que somos, las contradicciones sociales como constante en nuestra sociedad, el etnocentrismos como visión que enmascara la realidad, los valores mercantilistas de eficacia por encima de la ética o la moral, etc., hemos caído en los tópicos justificatorios de la escuela, que no hacen más que marginar a los gitanos, alumnado con déficit, pobres, inmaduros o inmigrantes, pero por características asociadas que esconden la verdadera razón del rechazo. Ya se sabe que argumentamos desde posiciones políticamente correctas. Ya sabemos que la razón puede justifica cualquier discurso que se  proponga.
Algunos de estos tópicos simplistas que camuflan la xenofobia, el clasismo y la marginación y que esconden posiciones segregadoras son:
. La raza, como si ésta fuera determinante de una forma de ser independiente de la cultura y la situación histórica que la ha construido. Como si la raza existiera, como si no fuésemos todos iguales con una diferencia sólo de cantidad de melanina, como si nuestros antepasados no hubieran sido todos negros en tiempos remotos, como si no fuésemos todos inmigrantes venidos de África en algún momento histórico.
. El absentismo escolar, en un intento exculpatorio de la escuela que reprocha y culpabiliza a las familias de los retrasos escolares de sus vástagos. Se sustenta, implícitamente, la falsa lógica de que si el alumnado absentista no faltase tendría éxito en la escuela, obviando las variables socioeconómicas y culturales que determinan los éxitos escolares.
. La salud es un tópico de la sociedad industrializada, indiscutible, que se aplica a los gitanos o al alumnado marginal y que provoca un rechazo de estos grupos en los que la higiene no es tan importante o no se tienen medios ni condiciones para ello, produciendo actitudes de rechazos y baja autoestima. Algunos planes de salud e higiene pueden provocar más marginalidad y rechazo que el supuesto bien saludable que se pretende. La higiene es una construcción cultural que se produce cuando otras necesidades básicas están cubiertas. Es necesaria la higiene, pero antes está el cariño y la estabilidad emocional.
. El desconocimiento del idioma puede ser una excusa para la marginación, aunque se realice con el mejor de los propósitos. Es indiscutible que las personas extranjeras que vienen a nuestro país sin saber el castellano necesitan, cuando llegan a la escuela, una ayuda extra para mejorar la comunicación, pero en demasiadas ocasiones el desconocimiento de la lengua sirve como excusa para la desintegración y marginación de los inmigrantes.
. La disciplina suele construir en los centros educativos un ritual de normas, castigos  y actuaciones culpabilizadoras del alumnado con dificultades especiales, que los penaliza sin poner en entredicho la organización disciplinar de los centros educativos, sin respetar la identidad de culturas más permisivas y sin implicar al resto del alumnado en lo que sería un abordaje de la cuestión bajo una concepción de convivencia.
Es necesario descubrir estos tópicos que enmascara las auténticas razones de la marginalidad y de la pobreza, porque, como dijo Camus: "uno no puede ponerse del lado de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la padecen".
Lo dicho: la diversidad es riqueza y posibilidad educadora. Sólo mentes simples son incapaces de ver la belleza del arco iris en un día lluvioso.

Cristóbal Gómez Mayorga.
Abril, aguas mil, 2012

11 de marzo de 2012

Un proyecto de verdad


Son muchos los proyectos interesantes que hacemos en el aula: el cuerpo humano, los peces, la prehistoria, los dinosaurios, los castillos o las hadas. Hay veces que acertamos, que el proyecto de trabajo se vincula emocionalmente con los intereses de los niños y niñas del cole. Otras veces vamos a trompicones intentando ilusionar al alumnado para que se interese por esos contenidos que nos parecen relevantes para su desarrollo. Pienso que un verdadero proyecto funciona realmente cuando los chavales lo juegan diariamente en su tiempo libre, en su vida cotidiana, en sus actividades simbólicas, sin que medie ningún adulto. Esto no siempre ocurre. Por ejemplo, hace meses que trabajamos los dinosaurios y aún siguen jugando en el patio a que son paleontólogos que limpian con pinceles trozos del suelo buscando fósiles de animales. Pero con el proyecto de Perú se ha producido una situación mágica. Una vez acabado, siguen jugando a que son Incas que cazan anacondas, llamas o cóndor, bailan las danzas andinas, canturrean canciones peruanas y escriben cartas para que vuelvan de nuevo a visitarnos los amigos de Perú. Y es que este proyecto comenzó siendo de verdad y, por tanto, sigue vivo en el alma de los chavales.
Comenzamos colaborando con los mercadillos solidarios organizados por el AMPA del cole, desprendiéndonos de nuestros juguetes de pequeños para comprar nuevos juegos. Y tomamos conciencia sobre el valor real del dinero, que puede salvar de la calle y dar de comer a gente que lo necesita.   Vimos vídeos de los niños y niñas de la Comunidad Sagrada Familia de Perú, a la que iban destinados los fondos del mercadillo. Y una vez vista sus caras, los sentimos cercanos y comenzamos a hacernos preguntas sobre sus costumbres, sus juegos, sus vestidos o su pobreza. Y aprendimos muchas cosas sobre Perú. Nos interesamos especialmente sobre los antiguos habitantes como los Incas. Y construimos indiacas para jugar como ellos, y tragasueños para desterrar nuestras pesadillas, y nos disfrazamos con plumas y pinturas hechas con tierras de colores de nuestro patio. Y aprendimos danzas andinas, que bailamos, junto a todo el colegio, el día de la Paz, en una liturgia de comunión entre los pueblos. Y entonces, se produjo el acto mágico: los niños y niñas de la Comunidad Sagrada Familia de Lima vinieron a nuestro colegio. Viajaron desde Perú para vernos, para deleitarnos con sus canciones, para convivir con nosotros, para compartir sentimientos y para ayudarnos a construir otra mirada sobre los pueblos más desfavorecidos, en donde habita gente como nosotros. Y es entonces cuando el proyecto se hizo vida, porque era de verdad.
Gracias amigos y amigas de Perú por elevar nuestra torpe mirada.
Cristóbal Gómez Mayorga
Marzo de 2012

11 de febrero de 2012


El informe Pisa, nos muestra una cuestión incontestable: el nivel educativo depende de forma determinante del nivel sociocultural del alumnado. Es algo obvio, pero debemos recordarlo, porque existe gente interesada en que se nos olvide: lo más determinante en la educación es la cultura en la que alguien se ha construido. (Ver monográfico de Cuadernos de Pedagogías sobre informe PISA, Julio, 2008, por ejemplo). Los niveles socioeducativos de un país es difícil de cambiar en poco tiempo, la historia pesa que es un gusto. Se necesitan varias generaciones de cambios esenciales, porque las familias y sus formas de vida determinan, en gran medida, la construcción psíquica de los chavales. Esto no debe servir de justificación sino como acicate para la búsqueda de soluciones que mejoren la educación del futuro.
Podemos comenzar analizando la cultura que se aprende en las escuelas.  Las fichas y el libro de texto son los elementos de productividad básicos. Hay que dar el libro entero, cada día hago tantas fichas. La concepción que subyace es que el conocimiento se divide en porciones y se administran una a una, con un supuesto orden lógico. Hoy damos el concepto de lejos, cerca, mañana el número 2 o el color rojo.  La ficha no es una actividad cultural, sino una rutina escolar decimonónica que denota una base psicológica conductistas: repetición, adiestramiento, memorización, sometimiento, domesticación. Pero, además, parte de la mayor falacia tácita existente en la cultura escolar de que todo el alumnado tiene el mismo nivel y pueden aprender lo mismo, de la misma forma, al mismo tiempo.
Es obvio que todos tenemos talentos, pero no todos tenemos los mismos. La madurez de los chicos de una clase dista, al menos, un año entre los más maduros y los menos por imperativo biológico, y más de dos años si tenemos en cuenta otros condicionantes ambientales y culturales. Esto sin nombrar las peculiaridades de carácter, estilos de aprendizajes, o de vaya usted a saber qué.  
Parece que aprendemos por inmersión cultural. Es decir, por vivir en un contexto narrativo y simbólico determinado. Y no todo el mundo vive el mismo contexto. La escuela puede, eso sí, suplir deficiencias, compensar desigualdades, equilibrar los desajustes sociales y crear condiciones que propicien la construcción psíquica.
Es necesario crear espacios culturales ricos en el aula en los que la vivencia produzca los aprendizajes de forma natural y significativa, respetando los ritmos y posibilidades de cada uno, que propicien la mirada y la escucha de los otros para ayudar a la construcción de la subjetividad de cada cual.  
Si lo que educa no son programas individualizados de instrucción sino la cultura en la que estamos inmersos, los docentes podemos ayudar recreando espacios y actividades culturales en nuestros centros educativos, creando una cultura de aula en donde convivan los niños y niñas durante mucho tiempo cada día con elementos verdaderamente culturales, como son los cuentos, la música, la pintura, la naturaleza, el teatro, etc., supliendo así los espacios culturales que faltan en nuestras ciudades, en los medios de comunicación o en muchas familias.
Alguna gente necesita de las fichas para sentirse seguros de que se trabaja porque no saben mirar a los ojos de los niños para ver lo que van aprendiendo. 

3 de enero de 2012

EL ALMA DE LA INFANCIA


No tengo ni idea de lo que pasa en la mente de los niños y niñas de mi clase, pero seguiré indagando.
Como todos los años, hemos trabajado La Navidad en el aula: decoración del colegio, degustación de mantecados, el árbol de Navidad, los villancicos, cuentos y teatros. Los maestros siempre programamos minuciosamente cada actividad de aprendizaje, en un alarde pedagógico de transmitir nuestra cultura y de controlar todo lo que aprende nuestro alumnado.
En una de las tareas realizadas, pretendía que aprendieran sobre el calendario, la necesidad de contar los días, de apresar el tiempo. Observamos nuestro almanaque, tachamos los días pasados, apuntamos las fiestas y señalamos nuestros cumpleaños. Es una actividad educativa muy potente porque desarrolla la tan compleja percepción temporal. Les fui explicando que el año se acaba, que quedan pocos días para terminar la última hoja de nuestro calendario. Vendrán las fiestas de Navidad y luego, el último día del año. 
Raúl me miró con cara de espanto y me preguntó:
- Entonces, si se acaba el año, ¿nos morimos?
- No, hay otro año -le dije.
- ¡Uf, menos mal!, -exclamó.
Mi hijo se despertó, el otro día, angustiado con una pesadilla.
-Ha sido un sueño -le dije- ¿Qué has soñado?
- Que se termina el año –me respondió. Que se termina todo, pareció decirme. Que nos morimos, sintió en su sueño.
Al día siguiente, insistió: -¿Y el 2013 estaremos vivos? –seguía rondando la muerte en su cabeza.
Y es que los niños y niñas de la primera infancia piensan y sienten de forma diferente a como sentimos y pensamos los adultos. Y no acabamos de empatizar con sus mentes imaginativas. Unas mentes en las que la muerte acecha de forma permanente.
De mayores desarrollamos estrategias de supervivencia. Quizás es por eso que los adultos hemos inventado La Nochevieja, en la que nos disfrazamos, nos emborrachamos y bailamos como si fuera la última noche de nuestras vidas. Hemos ritualizado este sentimiento infantil de que todo se acaba, y bailamos hasta la madrugada tomando uvas de la suerte y bebiendo burbujas doradas, para intentar soportar el miedo que nos produce que algo se acabe.
¡Menos mal que hay otro año! Para seguir viviendo, para diseñar nuevas ilusiones, para nacer de nuevo e intentar, una vez más, comprender el alma de la infancia.

Feliz año 2012

Cristóbal Gómez Mayorga